Publicar sin errores: trucos para que tus entradas sean el orgullo de la Rae

Hoy en día cualquiera con un ordenador puede abrirse un blog. Es maravillosa la variedad de contenido que podemos encontrar en la red. Por esta misma razón, cada vez son más importantes los recursos de márquetin (Sí, sé que los que os dedicáis a este mundillo adoráis los anglicismos, pero yo, como correctora, me veo obligada a usar la forma adaptada al castellano que, aunque muchos no lo crean, existe casi siempre). La competencia es brutal. Ofrecer contenido de calidad, conocer las palabras clave, dominar el posicionamiento, etc., son cosas que los que os dedicáis a esto domináis con una precisión que para mí es directamente magia. Pero, por norma general, hay un aspecto que es el más descuidado: la escritura.  

¿Cuántas veces se ha vuelto famosa una noticia por un error de ortografía? Cada día salen ejemplos y cada vez los usuarios están más pendientes de ellos. 

Mi ejemplo favorito fue y siempre será este en el que la falta de una tilde convirtió a un presentador en un sicario con un bono especial.

Este es un ejemplo divertido, pero blogs buenísimos están llenos de faltas de ortografía. Para evitarlo, Enredada me ha pedido que os dé algunos consejillos fáciles para que vuestros artículos llamen la atención por su contenido y no por sus descuidos.

Antes que nada me presento muy brevemente. Me llamo Marta González Peláez, soy autora de novela histórica, correctora y codirectora del club de escritura Cyrano. Si queréis saber más sobre mí, tengo una página preciosa donde atenderé encantada a vuestros mensajes. Enredada me ha ayudado a hacerme un hueco en el ya saturado mercado editorial. Es decir, he sido su primera alumna. Pero, ahora que ella escribe para vosotros, voy a ser yo quien le eche un cable.

¡Empezamos!

Consejos básicos para revisar tu artículo

Leer en voz alta el texto

¿3R35 C4P4Z D4 L33R 35T0? ¿Y de comrpedner etso auqnue las letras estén desrodneadas? ¿Y s m cmo algns vcals? 

El cerebro es un órgano maravilloso y es capaz de adaptarse a lo que le eches. Esto, que evolutivamente es una ventaja, juega en nuestra contra a la hora de revisar nuestros escritos. ¿Por qué? Porque rellena los huecos que faltan y corrige los errores para que la información se entienda, lo cual hace que nos puedan pasar desapercibidos. Leerlo en voz alta nos ayuda a darnos cuenta no solo del concepto general de la frase, como haríamos si leyéramos en voz baja, sino que nos obliga a prestar atención a cada palabra. Esto nos evitará algunos descuidos, fallos de estructura en la oración y las horribles repeticiones de palabras.

Un truquito que os recomiendo es usar un lector automático. El oído es más difícil de engañar que el ojo y así el texto suena un poco más ajeno y es más fácil centrarse en detectar errores.

Pedirle a otra persona que te lo revise

Un paso más seguro que el anterior sería pedirle a otra persona que eche un ojo a nuestro texto. Al leer algo que hemos escrito nosotros mismos, nuestro cerebro está condicionado, pues conoce el contenido y, por ello, más que leer, interpreta. Incluso cuando leemos en voz alta se nos puede escapar alguna cosa. Si escribimos demasiado o queremos estar seguros de que nuestros textos son totalmente profesionales y no tienen ni un solo error, lo mejor es seguir el tercer consejo:

Contratar a un corrector profesional

Cuando tu credibilidad depende de tu imagen de marca la ortografía se convierte en un tema delicado. ¿Confiarías en que una empresa va a poner el cuidado y el tiempo necesario en hacer un trabajo profesional cuando “ofrecen serbicios a precios imejorables”? Suena cutre porque es cutre. Vale, quizá ese ejemplo es un poco exagerado, pero los periódicos están llenos de ejemplos reales igual de extravagantes.

Podríais pensar que vosotros no necesitáis a un corrector profesional, al fin y al cabo, como me dijo una vez alguien que quería que escribiera un libro para él: escribir sabe todo el mundo. Es cierto, igual que cocinar, pero no tiene la misma pinta el arroz pasado de la tasca de tu calle que un buen risotto de boletus de un restaurante, ¿a que no?

Si ofreces servicios de calidad se tiene que notar en todo lo que hagas. Un corrector tiene el ojo lector preparado para pescar al vuelo hasta los errores más escurridizos, pero lo mejor es que pueden darte algún consejo de estilo (y me refiero a la redacción, no te lleves a tu corrector de compras a no ser que pretendas hacerle un regalazo de agradecimiento).

Gente que quiero que se de cuenta DE que me cae mal: los queístas.

Como veis, ni las grandes marcas se salvan de cometer errores. Si resulta que a estas alturas no os podéis permitir un corrector profesional o si preferís invertir vuestro tiempo en lugar de vuestro dinero en una corrección handmade, permaneced atentos a Enredada. Si me cede otro huequito en su página, quiero hablaros de recursos para resolver vuestras dudas o de los errores más comunes a la hora de escribir. ¿Por dónde preferís que empiece?

Si os ha gustado el artículo, dejad un comentario aquí abajo para que la jefa me deje volver a escribir en sus dominios.

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7 respuestas a “Publicar sin errores: trucos para que tus entradas sean el orgullo de la Rae

  1. Muy buen estreno de colaboración. Me ha gustado que se acerque la figura del corrector. Tan maltratado pero fundamental. En mi libro contraté a uno y si volviese a repetir la experiencia de autopublicar, volvería a ser una figura importante antes de llevar a imprenta 😊

    ¡Saludos!

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